Opinión

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La música es móvil

05/06/2006 - Editorial de CLAVE Profesional. Julio 2005

La actividad de los fabricantes de teléfonos móviles, dispuestos a convertirlos en reproductores musicales de la mejor calidad, y la euforia de las compañías telefónicas por la receptividad de los consumidores ante la música, confirma el inicio de un fenómeno ya esperado.

El teléfono móvil, o el aparato que lo sustituya, será nuestra herramienta fundamental de comunicación, profesional y de ocio, y el poder de atracción de la música será esencial en su popularización.

Ordenadores, cámaras, walkmans, iPods, radios, equipos de sonido… serán rebasados y, en gran parte, sustituidos por los móviles, y todas sus prestaciones las tendremos en un solo aparato.

Los terminales de nueva generación anticipan ya los equipos individuales del futuro, que permitirán llevar en el bolsillo la música y la información más preciada por cada uno.

En este punto habrá que ver cómo evolucionan muchos conceptos vigentes hoy en día, como los de equipos para el hogar.

Que el usuario tenga la posibilidad constante de no compartir o no imponer a otros su música favorita, por ejemplo, generará corrientes poco sospechadas. Comercial y artísticamente.

No sólo la industria musical ha ido a remolque de los inventos y de la técnica desde Edison y Berliner.

También, a menudo, los creadores y los músicos. Piénsese, por ejemplo, en que el desarrollo de la llamada canción romántica, boleros y baladas sentimentales, hubiera sido mucho menor si las grabaciones no nos hubieran permitido escucharlas a solas.

La eclosión de la música online se ve favorecida, por otro lado, por la sentencia dictada recientemente por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos (caso de MGM contra Grokster), que considera que las redes de intercambio de archivos pueden ser responsables por el uso no autorizado de éstos por sus autores y productores.

Asimismo, las leyes que se van dictando en diferentes países respaldan al sector. En Suecia, donde se registra el mayor porcentaje de usuarios de esas redes en Europa, el P2P es ilegal desde el 1 de julio de 2005.

La industria fonográfica podría aprovechar estas inyecciones de relativa tranquilidad para invertir una parte de sus recursos en diseñar futuro. Porque la caída de las ventas desde 1999, como señala un reciente informe de la OCDE, es difícil de atribuir únicamente a la piratería.

La demanda volverá a ser de canciones y de directos.

Unas y otros son cosa de los músicos, de los artistas con talento y carisma. Pero para vender sus grabaciones hay que invertir talento comercial en cómo hacerlo, y eso es cosa de la industria, todavía.

Editorial de la revista CLAVE Profesional

Julio/agosto de 2005

 
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