Opinión

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Barcelona es Moncho

20/01/2019 - Jordi Rueda/NoticiasClave.net

Barcelona es MonchoLa portada del segundo álbum de Moncho fue obra del escultor Xavier Corberó. Con arreglos de Ricard Miralles, se editó en 1971 y confirmó la proximidad de Moncho al vanguardismo musical de Barcelona, que pasaba por el jazz.

Los sentimientos fueron los dueños del homenaje a Moncho, a Ramón Calabuch Batista, el Gitano del bolero, el Rey del bolero, el Ciclón cubano, apodos artísticos de los que gozó –y algunas veces sufrió– en su dilatada carrera profesional.

En los años cincuenta, en su calle, la de la Fraternitat, en el barrio de Gràcia, le conocían como el fill del Ramon del Gas. Su padre, llamado como Moncho, Ramón Calabuch Batista, era hijo del gitano valenciano de igual nombre: Ramón Calabuch Batista, que se estableció en el barrio de la Barceloneta, en los años diez del siglo XX, aunque tras conocer a Pura Batista Jimenes se trasladó a Gràcia.

Tanto el abuelo como el padre Moncho trabajaban en la Compañía Catalana de Gas. Otro operario de esa empresa era Josep Serrat, vecino del Poble Sec, de la calle del Poeta Cabanyes, donde nació su hijo Joan Manuel, autor de la canción titulada 'El meu carrer', una de las que sonó en L’Auditori, la noche de 14 de enero, en su voz y en la de otro hijo de la ciudad, Miguel Poveda, cantaor criado y crecido, no obstante, en la vecina Badalona. Ese fue uno de los muchos momentos inolvidables de la noche, las de sus voces acompañadas por el piano de Joan Albert Amargós y el teclado de Josep Mas Kitflus.

Después, Joan Manuel Serrat, el más ilustre cantautor contemporáneo en lenguas catalana y castellana, siguió con su 'Cançó de bressol' y su impagable 'Mediterráneo', con Kitflus al piano. El que fuera el noi del Poble Sec en los tiempos en que Moncho empezó a ser el Gitano del bolero, en 1969, cuando publicó su primer álbum, cerró el acto con un discurso abreviado "para no repetir" –dijo– cosas que ya habían ido expresando emocionadamente los artistas que le habían antecedido, y dio paso a la interpretación conjunta de ‘Toda una vida’, del cubano Osvaldo Farrés, con todos los artistas que habían participado en el homenaje.

Ese fue el colofón, con el bolero hecho rumba al final y todo el público en pie y bailando, pero, en este relato cronológicamente inverso del concierto-homenaje titulado Som Moncho*, estamos llegando al minuto de la noche en que el Gitano del bolero se hizo del todo presente. Poveda, antes de cantar con Serrat, interpretó su versión de ‘Fuerza extraña’, de Caetano Veloso, con Amargós, justo después de que sonara ‘Te extraño’. Ese fue el momento. Cuando la orquesta, integrada por músicos que durante años acompañaron a Moncho, empezó a tocar ese tema de Armando Manzanero, con los arreglos del pianista Antoni-Olaf Sabater, un estremecimiento sacudió a los cerca de dos mil espectadores que llenaban la sala. Muchos lo habían escuchado así en directos de años recientes y cuando Miguel Poveda empezó a cantar pudo parecerles que era el mismo Moncho, con el color de la voz algo cambiado, el que decía Te extraño, como se extrañan las noches sin estrellas, como se extrañan las mañanas bellas. Tras los compases iniciales, el pasional cantaor avanzó en una versión vocal arrebatada, que se fue tiñendo de jondura, expresando el dolor: “No te imaginas, Moncho, como te extraño”, improvisó. Los cómplices de Miguel en esa canción fueron Toni-Olaf, Robin, Miguel, Ñoño, Bárbaro y Luis.

LA FAMILIA

La Familia Calabuch interpretó una enardecida versión rumbera de 'Rosó' (Pel teu amor),  tema clásico del cancionero catalán, que no dejó a nadie quieto en sus asientos, con las voces principales de l’onclu Joanet, Miliu Calabuch y Jumitus de la Payoya, respaldados por sus familiares, todos poseedores del secreto de la rumba catalana. Les presentó Jaume ‘Jumitus’ Calabuch Asensio, hoy portentoso y aplaudido pianista que pudo hacerse músico gracias al apoyo que recibió del tete Moncho, su tío carnal, cuando su padre, fallecido también hace unos meses, tenía dudas sobre su futuro laboral.

Pau Donés, con sus congas y acompañado por el piano de Kitflus, explicó algo de lo que se acababa de enterar en los camerinos: que el único tema que Serrat había escrito en su vida para otro artista fue ‘Massa per mi’ y lo escribió para Moncho. Después cantó ‘La flaca’ y ‘El lado oscuro’. Aplausos. Muchos aplausos.

Cuando salió Dyango a escena, parte del público de más edad quizá recordó las noches en que, a principios de los sesenta, en la sala de fiestas Río, descubrieron a dos artistas barceloneses en su escenario. Josep Gómez Romero, violinista, trompetista, cantante, hijo y vecino del barrio de Sant Antoni, tocaba en esa sala cercana a su casa, en la calle Floridablanca, entre el Price y la ronda de Sant Antoni, donde también cantaba el gitano de Gràcia.

Con su maestría incontestable, Dyango interpretó 'Nostalgia', 'Por volverte a ver' y 'La mare', con suave intimismo, con fuerza, con amor… Las lágrimas asomaron en todos-todos los ojos de los espectadores. Al piano, Emilio Ruiz.

La sevillana afincada en Barcelona, Tamara, que le dio paso, casi no pudo terminar sus frases de recuerdo al amigo, maestro y compañero con el que había compartido un disco, ‘Encadenados’, en 2012, y una gira en 2013. Se sobrepuso y puso toda su emoción en cantar dos piezas que grabó, entonces, con Moncho, 'Como yo te amé' y 'Por debajo de la mesa', ambas de Manzanero.

LOLITA FLORES

La había precedido la sobrina de Moncho, jerezana por parte madre, Lola Flores, y catalana de Gràcia por parte de padre, Antonio González Batista el Pescaílla. La ahora actriz que da vida a Fedra en un teatro de Barcelona, Lolita, lleva tiempo sin cantar, dijo, pero habló de Moncho y de su padre, sus maestros, y puso arrebato al desgranar 'Amnesia', de Chico Novarro; 'No', de Manzanero, y 'Sarandonga' (voz que quiere decir sabrosura), de Compay Segundo. Cantó y bailó, bailó como una Flores.

El compadre de Moncho, Antonio Carmona, habló de él como “el mejor cantante de boleros que ha habido nunca”. Su swing vocal y su sonrisa aliviaron la tensión emocional que reinaba en el auditorio. Acompañado del grupo que le había precedido, Sabor de Gracia, más la incorporación del excelentísimo cajonero Piraña, el cofundador de Ketama cantó sus creaciones ‘Vengo venenoso’ y ‘Para que tú no llores’, con inspiraciones que mencionaban Caño Roto: la rumba de Madrid y la catalana juntas por Moncho.

Sabor de Gràcia, la versátil agrupación rumbera que lidera Sicus Carbonell, abrió la noche con dos concadenados de dos canciones cada uno. ‘Levántate’ (que Moncho interpretó con ellos en las fiestas de Barcelona, la Mercé, el año pasado) y ‘Amor fugaz’, de Benny Moré, en el primero, y ‘Finestra’ (tema escrito por Moncho’) y ‘Déjenme irme pal bohío’ (unos versos de José Martí musicalizados por el cubano Óscar Gómez, que Moncho grabó en los ochenta y que le costaron un disgusto en Cuba, pues le reprendieron por cantar de ese modo a Martí).

Esas rumbas gitanas para el tío, el tete, el tiet, fueron dedicadas a un Moncho que no empezó su carrera en la rumba como se ha dicho y repetido después de su fallecimiento, pero que en algún bolero-son respondía al coro cantando: "A mi me gusta la rumba, aunque rumbero no soy, a mi me gusta más un bolero bien arrimadito, mi amor".

Moncho nació entre rumberos y flamencos barceloneses cuando aún no existía el concepto de rumba catalana, y cantó boleros de niño en el patio de casa la Pura, su abuela, Pura Batista, en la calle de la Fraternitat. Allí, sus primos el Pescaílla y sus hermanos Manolo y Joan le pedían que cantara "como Lucho" o "como Lorenzo" (se referían a Gatica y a González), acompañándole a la guitarra a ritmo de "rumba lentita".

Era Gràcia y era Barcelona, la Barcelona de Moncho. Un artista cuya voz contribuyó a que las noches de amor de los barceloneses fueran muy felices. O así se lo confesaban a menudo sus seguidores, lo que le llevaba a él a bromear sobre su contribución al aumento de la natalidad en la ciudad (y más allá, claro), lo cual, en verdad, no es broma.

Se habla de utilizar parte de lo recaudado en el concierto del pasado lunes, 14 de enero, en L’Auditori, a levantar un busto a Moncho en Gracia y a otros actos en su memoria. Nada más justo. Moncho es de todos los que han gozado y gozan con sus boleros, sean de donde sean, pero su ciudad, Barcelona, es Moncho.

 

*El concierto Som Moncho. Una vida de bolero (Somos Moncho. Una vida de bolero), estuvo organizado por Sunmusic con el sostén de los artistas participantes, encabezados por Joan Manuel Serrat. Con lo recaudado, que debía servir para aliviar la precaria situación económica del bolerista, se quiere erigir un busto a su memoria en Barcelona, además de otras acciones.

 
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